La Madraza se articula en torno al patio central, de dónde partían varias naves siendo unas para docentes y otras estancias para alumnos. En uno de los lados existía una gran sala de enseñanza y de oración.
El Oratorio o mirhab, se encuentra frente al patio, tiene planta cuadrada cuatro pechinas hacen que las alturas tengan forma octogonal y por encima de ellas una bella y muy trabajada cornisa de macárabe.
En 1722, se derrumbó parte del edificio y otra parte sucumbió debido al pasto de las llamas, aunque se conserva en el Museo Arqueológico restos de lo que era la rica decoración de la fachada, siendo el edificio más noble de la ciudad.
En el año 1893 se restauró el Oratorio ya que las paredes estaban enlucidas por los cristianos al convertirla en capilla.